La fuerza lo es todo.

Y cuando te das cuenta de que, entrenar a alta intensidad (aunque sea poco tiempo) te da ese plus de rendimiento, que no se puede conseguir con ningún otro campo de la preparación, das un salto de calidad que influye en todos los aspectos.

 

¿Por qué?

 

Porque mejoras en cuanto a fuerza (evidentemente), pero también se consiguen beneficios sobre la coordinación, velocidad, retraso de la fatiga tanto mental como física (lo que te permite decidir mejor y mantener el ritmo) y recuperaciones más rápidas, entre otros aspectos.

 

Pero cuidado, el entrenamiento de fuerza orientado a la competición deportiva es un arma muy potente. Puede darte ese plus de calidad que no has tenido hasta ahora, pero es solamente una de las partes de la preparación para la competición.

De hecho, la preparación física, es soporte a lo que realmente importa, que es tu preparación técnica y táctica.

Ahora sí.

Si estás en un buen nivel o estás en proceso de mejora, la fuerza se puede convertir en un medio importantísimo para disparar tu rendimiento.

¿Por qué?

Porque al tener más fuerza, vas a poder controlar mejor tus movimientos, serán más eficientes y la fatiga aparecerá más tarde.

Te lo explico con más detenimiento.

Piensa en un niño pequeño jugando a baloncesto.

Lo pones en el triple.

Y le dices, ¡tira!

Va a hacer un esfuerzo enorme para intentar llegar y lo primero que se va a ver afectada va a ser su técnica.

¿Me sigues?

Cuando tienes más fuerza, puedes ejecutar mucho mejor el movimiento técnico, con menor esfuerzo.

No debes modificar tu ejecución para poder conseguir más distancia, más altura.

Cuanto más forzada la técnica, menor precisión.

Y con menor precisión, menor rendimiento.

Piensa en grandes jugadores de cualquier equipo.

Siguiendo con el baloncesto.

¿Has visto la fluidez técnica con la que tira Stephen Curry desde casi medio campo?

O, por ejemplo, ¿has visto la capacidad física de Rafa Nadal, la cual le permite seguir ejecutando técnicamente bien después de casi 3 horas de partido?

Evidentemente, luego, tener más fuerza implica ser más rápido, saltar más, golpear más duro… y todas esas cosas que nos importan a los entrenadores.

Pero ¡ojo!

No puedes hacerlo como lo haría un culturista.

Porque como en una ocasión se explicó genialmente en un anuncio de ruedas de coche, “La potencia sin control no sirve de nada”.

No te puedes permitir el lujo de ser fuerte, sin más.

Debes ser fuerte, coordinado y ser capaz de aplicar la fuerza adecuada, en el momento adecuado, con el ángulo adecuado y las características adecuadas. Y ser más eficiente en un momento adecuado de la temporada.

Demasiados adecuados, ¿verdad?

Y esa es la gran dificultad de la preparación física en deporte.

No todo vale.

No es simplemente hacer ejercicios.

Hay que planificar en tiempo y en cargas.

 

Déjame tu caso o tu duda.

Por otro lado, la cara b de la moneda, implica conseguir, además, aguantar a una buena intensidad sin hacerte daño.

 

Como dato.

Las lesiones más graves suelen darse cuando los jugadores están en su mejor momento.

Cuando tienes más fuerza, más potencia, juegas a mayor intensidad, los movimientos son más exigentes, más agresivos.

Es por esa razón por la cual, también debemos hacer un trabajo para compensar la agresividad de los entrenamientos y las competiciones.

 

Lo que en el mundo del entrenamiento se llamaba trabajo compensatorio o coadyuvante.

 

Es por esa razón que me gusta este servicio especialmente, porque no es sencillo y porque puedo aplicar los conocimientos que adquirí en el Máster Profesional de Alto Rendimiento.

 

Y porque, después de tres años en la sección de voleibol del Barça, llevando la preparación física de los equipos de base, y la puesta a punto del primer equipo, me encanta poder hacer esto con deportistas a individual.

 

 

 

 

 

Resumiendo.

Nuestro servicio tiene una serie de características, que lo diferencian de la gran mayoría de entrenamientos personales genéricos, ¿por qué?

 

  • Porque se adecua al deporte que haces, para así conseguir entrenar de manera específica las necesidades que demandan entrenamientos y partidos.

 

  • Porque antes de comenzar haremos una valoración de fuerza para ver el eslabón más débil de tu estructura (si lo hubiese), para así trabajar, a la vez, el equilibrio y simetría corporal.

 

  • Porque tenemos en cuenta tu calendario de competiciones, para estar en la mejor forma posible en el momento en el que debes estarlo.

 

  • Porque hacemos un seguimiento en el caso de que desees entrenar por tu cuenta, para conseguir resolver tus dudas y que entrenes de manera eficiente, aunque no estés con nosotros.

 

  • Porque también entrenaremos la fuerza en fatiga, para que consigas mantener la intensidad en los momentos finales de la competición.

 

Por todo esto y otras cosas, nuestro servicio no es como la gran mayoría.

Para comenzar a trabajar conmigo, necesitamos un mínimo de dos sesiones.

Una primera en la que haremos entrevista y test iniciales, para conocer el punto de partida.

 

A continuación, en la segunda, recibirás un informe inicial y nos centraremos en el aprendizaje de la técnica de los ejercicios de tu rutina.

 

Porque recuerda, como he dicho en muchísimas ocasiones, lo importante no es la cantidad, sino la calidad de lo que haces.

 

A partir de aquí podrás seguir el entrenamiento de forma periódica con nosotros (con la periodicidad que desees) o podrás hacerlo por tu cuenta con un seguimiento mensual o trimestral.

 

Es tu decisión.

 

Eso si, no dudes en hacerme llegar tus inquietudes (sin abusar), porque consideramos el soporte al servicio como una pieza fundamental del proceso.

 

El precio de las dos primeras sesiones es de 90 euros.

A partir de entonces, cada sesión serán 45 euros cada una.

 

(*Es posible compartir este servicio con otra persona que haga el mismo deporte o que tenga características similares)